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El pasado 17 de febrero se reunían en las dependencias de bienestar social representantes de Cáritas Interparroquial y trabajadores del ayuntamiento para tratar la gestión de ayudas a las familias más necesitadas de la población. Según el acuerdo adoptado, el consistorio se encargará de las subvenciones en alquileres y facturas, mientras que el economato se centrará en las ayudas alimenticias.
La actual situación de crisis económica está afectando de formas muy distintas a las familias de Puçol. Muchas de ellas no podrían seguir adelante, o lo tendrían muy complicado, si no fuera por las subvenciones municipales o las ayudas de entidades como Cáritas Interparroquial de Puçol, cuyo trabajo se está viendo desbordado por el aumento de personas necesitadas.
Para tratar de coordinarse en la gestión de estas ayudas y evitar la duplicidad de las mismas, bien por desconocimiento o bien por la propia picaresca de quienes las solicitan, representantes del ayuntamiento y del economato han llegado a un acuerdo por el se hace una clara separación en las prestaciones.
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Una colaboración más que necesaria que busca una mayor coordinación en la prestación y atención a las personas que peor lo están pasando y que requiere de la solidaridad de todas las partes
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Por un lado, los voluntarios de Cáritas se encargarán solamente de la venta y donación de alimentos, y por otro lado, los servicios sociales municipales serán los que gestionen la ayuda a los alquileres, las facturas de la luz, el agua o el gas, entre otras. No obstante, la concejal de bienestar social, Eloísa Rosa, matiza que “si hubiera algún caso puntual extremo o de mucha urgencia, el economato se ha de poner en contacto con bienestar social para que se puedan cubrir y subsanar esas necesidades”.
Esta reunión de trabajo se enmarca dentro del convenio anual por el que Cáritas recibe una subvención económica, que este año ha aumentado hasta los 3.000 euros, “un incremento de la aplicación presupuestaria de más de mil euros con respecto al año anterior, porque la labor que hace diariamente esta entidad religiosa es vital para muchas personas, y más en los tiempos que corren”, afirma la titular de bienestar social.
Una aportación no sólo económica, sino también material, pues el ayuntamiento pone a disposición de Cáritas una parte de las instalaciones del Centro de Acogida de Inmigrantes, mientras no están ocupadas por temporeros, para que puedan almacenar la ropa que les llega de los voluntarios. Además, según palabras de la concejala “los policías municipales también colaboran los jueves que hay reparto de alimentos para que no haya incidencias”.
En definitiva, una colaboración más que necesaria que busca una mayor coordinación en la prestación y atención a las personas que peor lo están pasando y que requiere de la solidaridad de todas las partes para tratar de mejorar su situación.
Informa: Susana Fernández Piqueras

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